Las profesoras Antonia Nieto y Julia Ammerman analizan el impacto de la IA en los derechos de la personalidad desde el arte

El pasado lunes 17 de febrero las profesoras Antonia Nieto Alonso y Julia Ammerman Yebra participaron en una Faísca Cultural organizada por el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Santiago de Compostela. Las acompañó la artista Marta Galindo, autora de una de las obras de la exposición Afectos Dixitais, comisariada por Aránzazu Pérez, Guillermo Rodríguez y Federico L. Silvestre. La conferencia se desarrolló en el Salón Artesonado de Fonseca, lugar en el que también estaba instalada la exposición desde noviembre de 2024.
La muestra de obras expuestas trataba de reflexionar sobre el poder de los algoritmos y los gadgets digitales y su impacto en nuestras vidas desde diferentes enfoques. En este caso, se quiso salientar la repercusión de la IA en los derechos de imagen, voz, e intimidad de las personas.
Así, bajo el título “Afectos e efectos da IA nos dereitos da personalidade”, en primer lugar la profesora Nieto Alonso seleccionó dos de las obras de la exposición para relacionarlas con dichos derechos. La primera de ellas, “Consent Pods”, de la artista Laura A Dima, se trataba de una obra interactiva, en las que dos estructuras de silicona captaban datos de las personas que se encontraban cerca de ellas, además de que si se tocaban con la mano se entendía prestado el “consentimiento” para percibir los datos generados por la otra persona. A juicio de la profesora, esta obra permitía reconocer emociones a través del latido del corazón, por ejemplo. Tal reconocimiento de emociones (felicidad, tristeza, indignación, sorpresa, entusiasmo…) es una práctica prohibida por el recientemente aprobado Reglamento de la UE sobre IA. Por otro lado, la obra “Happiness Mirror”, de la artista Pilar del Puerto, mostraba frases extraídas de varias conversaciones con Alexa, asistente virtual de voz de la empresa Amazon. La profesora Nieto asoció la obra con el derecho a la voz, para cuyo uso por terceros se tendrá que pedir consentimiento a su titular, al igual que sucede con el derecho a la imagen.
Por su parte, la artista Marta Galindo proyectó su última propuesta de investigación en torno a la obra “Kamikaze lovers”, que reflexiona sobre las inteligencias artificiales belicosas, sus implicaciones y la posibilidad de imaginar IAs empáticas y amorosas desde el arte. También nos habló de su obra “Digital Afterlife”, una video instalación que reflexiona sobre la identidad digital y la muerte física de una persona, poniendo sobre la mesa los problemas que podría generar la “herencia digital” de esa persona.
Sobre estas cuestiones traídas a colación por la artista, la profesora Julia Ammerman Yebra dio algunas pinceladas legales. Así, expuso la protección que otorga nuestro ordenamiento a la memoria de las personas difuntas, o ante las réplicas digitales de la voz e imagen de una persona realizadas sin su consentimiento mediante sistemas de IA. Por último, se abrió un debate con el público sobre la posibilidad de que las propias IAs fuesen “autoras” de obras, o sobre el entrenamiento de sistemas de IA “artísticas” con rasgos de nuestra personalidad, como nuestras voces e imágenes. Lo que quedó claro fue que el análisis de todos estos retos que la IA está planteando a los juristas se pueden ilustrar y ver enriquecidos por artistas y obras como las expuestas en la exposición Afectos Dixitais.